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sábado, 20 de noviembre de 2010

El tiempo que falté

Hoy bajo el rostro porque no estoy.
Con la mirada dura, en la nada.

El período que falté,
fue justo el necesario,
para asuntos de otra índole.

No es que me arrepienta,
es que me desmorono por estar ahi.
Me hundo en los kilómetros.
Recién caigo, me entero, me avisan que te abandoné.
No te lloro, lo decidí hace tiempo.
Sí me arranco, para llegarte...

Físicamente imposible.
Desesperante.
Quiero actuarte.

martes, 16 de noviembre de 2010

postizo de "Nombre común"

Estratega. Inteligentes y delicados movimientos de piezas en el tablero inmenso.

Tablero que llevás encima hace 25 años.
Aventurero. Donde perdiste el miedo? O es tu impulso, tu trampolín? El que te deja desnudo de alma, expuesto a la vulnerabilidad, frente a frente con vos mismo.
Derrochador. Tirás a mansalva afecto, no te guardás nada, no te importa tener una reserva.
Optimista. Incoherentemente positivo, por días, por horas. Odiosamente alegre, pacíficamente activo. Quieto, dormido. Todo en uno.
Agradecido. Experto en devolver, primero en dar. Dispuesto a encontrar, receptor por naturaleza. Demandante.

Dice word que 700 palabras te escribo, 3 páginas.

Mucho mas que solo eso,
demasiado... atrás de un simple nombre.

sábado, 13 de noviembre de 2010

Click en mi alma

Lo admito o lo dejo pasar.

Lo dejo en reposo, a ver si decanta.
Acostumbrada a las historias que se filtran en la mismísima nada.
Habiendo dejado parte de mi piel, es mi pago, mi deuda, mi gasto. Más bien mi detestable consecuencia.
Transparente, desarraigada de mis propias confesiones, puro oído y exacerbación de corazón.
Todo o nada.

Escribo desde el ángulo contrario a mi gris perfil.
Te pienso con la luz prendida.
Te imagino un futuro brillante, feliz.
Impacto, paz, lágrimas, cariño, confianza. Click en mi alma. Todo en ese orden.

Lo admito, o lo dejo pasar.

Igual es mi lado del cuento, ni sospecho tu rincón. Prefiero imaginar que sos una nota mas, porque la ilusión ya explota adentro.
Ilusión que desgarra, seguramente lo deje pasar.
Transparente sigo el camino fácil de la amistad, sin decirte nada.
En juego está mi eje.
Te invento a mi lado, sin darme cuenta que te tengo, de cualquier manera.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Acostumbrarme a mi verdad

Tengo pendiente una charla con vos.

Un abrazo.
Encuentro cercano.
Una invitación a Facebook.
Dejarte.
Contestarte en msn.
Escribir tu cuento.
No escaparme.
Llorarte.

Acostumbrarme a mi verdad.
Confiártela.

Una misma ruta, nuevamente.
Arrancarte de mi mente.
Formalizar.
Leerte todo lo que te escribí.
Tu regalo.
Atraparte.
Decidirme.
El perfume.
Liberarte.
Desahogarme.

Extrañarte menos.

Tengo pendiente decirte que te quiero.

martes, 2 de noviembre de 2010

Nombre común

Llegó tu turno, una noche en que no puedo dormir, no por vos, por falta de cansancio, sobra de imágenes, pensamientos…

Es cuando fluye tu historia. Tal vez por miedo a perderla en el tiempo, esta memoria que traiciona cuando le conviene, pero retiene lo intenso, mas ajeno que propio.
Tirás tu bolso y lo pateás. Una, dos veces. Te tildás, convirtiéndote en una especie de ventilador de pie que solo gira su cabeza, apuesto que no ves alrededor, me atrevo a declarar que fusionás pasado con un futuro de tal vez 20 minutos. Un futuro cercano, el que más nervios te genera.
Te miro desde arriba un rato, vuelvo a mi asiento, solo para dejarte ir, de mi mente que ya quería armar esto, pero le di tiempo. Menos mal.
Resulta que mi viaje duró más de 24 hs, con vos 5, podríamos sacar cuentas y concluir que fue menos de un 25 % de mi trayecto. (¿Cómo ando con las cuentas, matemático amigo?)
Pedí permiso para tatuar en letras tu historia, pero hasta ese momento solo me diste una parte, intensa, triste y alegre, llena de incertidumbre. Sin sospechar siquiera que detrás de ese atuendo deportivo hay miles y miles de redes, que te llevan a ser quien sos hoy.
Cada día que chateamos químicamente, me tirás bombas nuevas, que lejos de sorprenderme, me acomodan, me dan bienestar, aunque no lo creas. Será que con cada “confesión” me confirmás terrible frase “sos mi primera amiga de mi nueva vida”. Ocho palabras que impregnaron eso que se llama piel y que vibra con cada gota de vida que compartís, o de no vida.
Vas lanzando dosis intensivas de cuentos tuyos, ajenos, personajes cercanos, pero cada día que pasa hay algo nuevo, y eso me entretiene.
No creo que estés capacitado para diferenciar si te aplasta tu pasado, o tu presente… Tampoco confío en mi criterio para sacar conclusiones de tu cronología, pero dejame inventarla, después me corregís, si algún día lees esto que te dedico.

Juan puede ser tu nombre, común. El primero en meses que me dice que soy normal. Asi que “común” con “normal” combinan tanto que me derrito en mi misma, en mi llanto ajeno, me fusiono en tus últimos meses, desplomándome de costado para escucharte mejor.
No recuerdo a otra persona que me cite frases textuales con autor incluido.
Mezclás palabras sagradas con científicas. Sos un maestro, no solo de matemáticas, un artesano de la vida, que bien o mal te va saliendo, puntada a puntada.
Sufrís las consecuencias de decisiones anteriores, como todos, pero también decidís por los demás. Porque te ponés a reflexionar en el bienestar de los otros cuando HOY es tu momento, el de quedarte quietito y solo dejar que las cosas pasen. Un profesional me dijo que los ambientes se acomodan, date un tiempo, dales tiempo.
Vos me dijiste, el cambio viene de adentro, eso habla de seguridad, de llevar tu nueva vida en tu hábitat, o en la China si se te ocurre. En todos lados vas a ser Juan, cada hora te reconstruís, te reprogramás, y podés salirte, o no, del bello y rosado esquema que trazaste, pero es cuestión de un día a día, minuto a minuto. Y lo sabés.
“No te acordás si te pasó antes, pero sabés que algo te pesa, y no te quedan músculos para sostenerlo”.
Juan, común, charleta, sensible, amante de Selecciones viejas, lector incansable, influenciable, polvorita.
Te dejo mis palabras, leelas, borralas, tiralas al viento. Ya son tuyas.

viernes, 22 de octubre de 2010

hoy se hizo yeso

Vi tantas personas hoy, y todas me marcaron. Corrijo, no vi, se cruzaron en mi ruta o viceversa.

Hablé con tantos oídos hasta quedar sorda de escucharme.
También me enmudecieron, pero solo uno me conmovió.
…………………………………….

Lucas te veo a media cuadra, en la oscuridad, llego y atropelladamente te hablo, como suelo hacer con gente desconocida. Tal vez me divierte en secreto avasallar a las personas.

-Tomás el Chevalier blanco de la flor rosada que va a Once?

Me miras tildado, no emitís respuesta ni siquiera gestual por unos eternos segundos.
Estás bien vestido, informal de jean, pero prolijo, limpio, peinado. Lo único fuera de contexto, algo negro, manchas en tus manos.

-Si supieras lo que me pasó…
- Vos si supieras lo que me pasó, interrumpí, hice dedo desde las tres de la tarde… y bla bla bla… Hasta que le di el turno, merecido, pero no impacientemente esperado por él.

Me contás lo sucedido, incrédula y dura te pregunto, mientras mis ojos se alborotan en lágrimas, “¿Me decís en serio?” Mientras te toco el tronco superior con un puño cerrado, suave. Porque siento que el contacto físico, más la respuesta de mi interlocutor me dan la pauta para creer o no.
Respondés que si, y esa afirmación da permiso y rienda suelta a estos lagrimales que un ratito antes los había estado usando, también las tres semanas anteriores, sin parar. Dicen algunos libros que las lágrimas se terminan, no es mi caso.

-¡Te felicito!
-No puedo creer que estoy hablando con una mujer, me decís.

Y te lo creo.

-¿Me esperás que compro el mismo pasaje así viajamos juntos?
-Si dale andá que la señora dijo que ya ya ya está pasando el cole.

Corrés ida y vuelta la media cuadra que separa el guardarrail de la mini terminal de Campana.

-Y por que estás solo? No te fueron a buscar?
-Nadie sabe, voy de sorpresa.
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Dejaste hace 6 años y medio a tu mujer, y ella te sigue esperando, hasta hoy. Tenés un nene de cuatro, gestado entre rejas.

Lucas ex convicto.

Tu sentencia es hasta 2012, te cambiaron como 4 o 5 veces de cárceles. Hoy antes de las 21 hs estás tirado en tu celda, aparece un agente.

- ¡Macado!
- ¿Que? , si ya se, me van a cambiar otra vez.
- Estás libre.

Te pregunto si lloraste, y solo dijiste calmadamente: no, ¡me cambié!
Papeleo, huellas digitales, y a las 21hs, un 21de octubre de 2010 salis, dos años antes de tu sentencia.

-¿Y no le avisás a tu mujer?
- No, voy directo, es mejor. Es más, 5 minutos antes hablé con ella y no le dije nada.

A las 23 hs te conocí, y solo te escuche media hora, intensa, que me dejó helada, suspendida, ahuecada.
Como siempre hago, me meto en la vida privada de otros seres con mi versito “discúlpame que te haga una pregunta íntima” y ahí suelto el cuestionario, muy predecible.

. Porqué te sentenciaron?

Me contás, con lujo de detalles, no lo expongo en este escrito, porque algo de respeto me queda y de filtro. Y no te temo. No te temí media hora antes cuando una de las primeras cosas que me dijiste fue “soy ex convicto”. Solo me sentí feliz por vos, te lo hice saber tantas veces que hasta yo me sorprendo, ahora que lo vuelco en letras, como puede afectarme la libertad de seres desconocidos.

Pensé, mente cerrada, que amaba mi libertad, y me jactaba de ella.
Pensé que amaba la libertad de quienes me dejan, y sentía envidia con un gran porcentaje de admiración.
Pero jamás imaginé que amo la libertad de quienes no conozco.

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Subimos al mismo cole, resulta que era un Chevalier blanco con una flor rosada, pero no era el mio, asi que te di un beso en la mejilla mientras el conductor esperaba mi subida, despedida, palabras finales y bajada de la nave.

Asi me conmoviste, y aunque la palabra LIBERTAD ronda hace días en mi cabeza, hoy se hizo yeso, arcilla dura, cemento, ladrillo, vidrio, tangible, tocable, insuperable.
Gracias Lucas, fui la primera en escucharte, y la ultima en dormir esta noche, porque no me sueltan mis pensamientos, me mantienen sumergida y se encargan de luchar por no soltarme.

martes, 12 de octubre de 2010

Te lo dieron gratis

Te vi, noté llanto en tu garganta.. y como duele. Sentir...que no salga.
Ardor, mueca de dolor, sin lágrima. Rostro seco, ni una lágrima.
Te bajan el umbral de angustia, pero de la mano vendrá el recorte de lágrimas?
Gotas que fueron tu deshaogo por tiempos.
Quedás frenada, y tenés un día por delante, una vida que sostener.
Pero todo depende de tu lagrimal, agrietado, abandonado, sin riego.
Te pesa la mente, late tu cabeza, el corazón es lo de menos, no cuenta.
Necesitas una ilusión no tan pasajera para distraerte de este nudo que te envuelve, garganta adentro, cuerpo entero.
Si te pasó antes, ni lo recordás, solo sabés que hoy te pesa, y no tenes músculos para sostenerlo. Se consumieron en un mes.
Pero sabés, o te dijeron que es un trayecto, por el que no querés pasar, porque te lo dieron gratis, sin elegirlo. No sos dueña. No querés comprarlo, solo que pase, porque es plomo, te dobla encorvada. No existe estructura que te sostenga, porque estás haciendo todo, y te encontrás con estas lunas que ya odias.
Necesitás urgente salir de esto, porque la fragilidad de los últimos meses ya está al tope, y no quedan reservas.
Y la mente, cada minuto mas densa, como explosiva, te tira para adelante, a veces para atrás.
Ahi quedás, la misma historia desiempre, inconclusa, que te cansa.