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jueves, 29 de abril de 2010

Al final del día

Si me hiciera cargo de algo tan simple como tu voz,
me estallarían los ojos de tanto leer otros labios...
Por encontrar los tuyos vacíos.

Me tejí una historia inconclusa...
Para no esperarte.
Y resulta que al final del día me vi esperando,
sólo que ocupada... tejiendo.

Duele tu historia desfasada.
Vida llena de tiempos ajenos.

miércoles, 21 de abril de 2010

Me arden tus ojos en el aire

Lo que mas me cuesta es el día después
del día después.

Necesito anestecia para calmar
este dolor que no duele,
por inexistente,
superficial
y pasajero.
Necesito tu presencia, no porque me hagas falta.
Sino para cerrar esta herida
que no sangra.

Me arden tus ojos en el aire.
Que ni siquiera rozan los míos,
por miedo a morir en ellos.

Destroza el recuerdo de lo que no confesaste
por miedo a sellar un trato eterno
que te despoje de aquel fantasma.
Carcome la espera autoimpuesta.
Gana la debilidad
y cada noche...
y cada siesta...
te suspendo en el espacio que inventé

entre mi almohada y mi mente.

domingo, 18 de abril de 2010

Más de lo mismo

Si existe un espacio donde se guardan los fracasos,
está gastado.
Si en algún lugar venden un estuche para archivar tanta tristeza,
está agotado.
Todo se mezcla con todo y ya no hay un separador que distinga tu historia de otras.

Más de lo mismo.
Alma cansada.

martes, 2 de marzo de 2010

Me dejaste ir

Ataste mis pensamientos a tu piel,
con la misma fuerza que uso para desenredar tus ojos de los míos.

Te veo y me enrosco en tus brazos.

Me dejaste ir, no te fuiste.
No creo que vuelvas, pero éstas páginas son tuyas.

Siento tu perfume sin reconocerlo.
Me fascina no saber todo de vos.

Lo que antes me cautivaba, eso extraño.
Lo que me envolvía, eso pido.

Hoy cerraste un libro, arrancándole las hojas en blanco.
Para que no quede espacio.

Sin entender tu continua presencia,
siento que te alejás cada día.

Muero con cada mensaje, muero a las dos menos cuarto.
Vivo con el sol.
Me derrito con las estrellas.

Me dejaste ir, me regalaste tu libertad.

lunes, 1 de marzo de 2010

Hoy es uno de esos días...

Me hundí recién, como tantas otras veces.
Se borró todo en un segundo, y ya no tengo nada.

No trato de recordar lo que escribí,
si salió es por algo,
si se perdió tambien.

Sólo se que hoy es uno de esos días
en los que me distraigo
y me olvido de olvidarte.

Sólo se que tu alegría
hoy llena este espacio vacío que armo, obsesionada, tratando de pensarte menos.

Y planifico tatuar esta historia,
bordarla en el tiempo.

Colgarla en alguna pared,
que otro día seguramente me decida a derrumbar.

Dejar el piso vacío, solo para mi y tu ausencia.
Llenarme de tu libertad, que es lo que me atrapa y me sigue atando a vos.
Volver a éste, mi archivo sagrado, leerme en un mes
y sentir que es un lindo poema.
Letras que junté para dejar un rastro,
para acordarme que estoy viva.

Todavía siento ese perfume que enfriaste,
aun lucho con el insomnio.

viernes, 12 de febrero de 2010

Algo sobre la urgencia

A veces siento la necesidad de enroscarme en algo totalmente ajeno,
que me arranque de mi.

Es hoy uno de esos días,
cuando veo tu transparencia.

Urgencia de alejarme,
y no pisar estas calles.

Cordones llenos de futuro.
Mosaicos desbordantes de ganas.

Cansancio de suelo,
suelas gastadas.

Ya necesito mi nube,
donde quedó mi cielo.

lunes, 8 de febrero de 2010

Hoy estuve en tu vereda

Me encontré con aquel viejo espacio de soledad.

Me topé con mis ganas de compartilo todo,
respetando tu terreno.
Idílica combinación.
Alguien tiene que ceder.

Hoy estuve en tu vereda, abandono.
No acorté distancias, ni quedé inmovil.

Hoy formé parte de tu equipo, desencanto.
Y la escritura es mi protesta.

Hoy conversé con tu huella, lágrima.
Camino que hace tiempo no transitaba.

Me dejé arrastrar por mi manera simple de ver la vida,
dejándome nuevamente de lado,
para entenderte.

Y me di cuenta que es peor sentirse solo estando con alguien al lado,
que simplemente convivir con uno mismo.

Termino renovando mi contrato, soledad.
Hasta nuevo aviso, hasta nuevo quiebre.